
Memorias de un pueblo que jamás será olvidado, me dejan perplejo en mi caminar errante, como no evitar tan fatalistas situaciones, y es que no queremos caer en la esquizofrenia social, pero somos tan ilusos que no vemos que en aquella enfermedad encontraremos la lucha que no se olvida.
Humanos sin rostros, quemados, mutilados, desgarrados, afectan la memoria de un pueblo, que enajenado mira, desde su televisor la “injusticia” cometida, ecordemos quienes fueron los sin rostros, recordemos la dictadura.
Pero para que, por que, es necesario recordar la lucha!, ¿Que lucha?, unos pobre cristianos gritando consignas, de libertad por la alameda, apiedrando a los pacos…
No!...esa no es la memoria que debemos trabajar. Tampoco es el desfile de imágenes de muertos por el rio mapocho, o las matanzas en las canchas de las poblaciones!, ahí que trabajar en la esencia social, los modos de vida, las conversaciones, ¿para que recordar una lucha de intereses sociales?, si lo el verdadero sentido de la lucha no fue en las calles, fue en las casas, en los barrios, en las conversas, en las filas, etc…
Basta que nos impongan una memoria!, nuestra verdadera herencia de lucha yace en el patio 29, debemos entrelazarnos y desterritorializarnos de nuestra memoria, para crear una donde la lucha de intereses sociales cambio de paradigma...
Y mis palabra mueran en el absurdo social!
